Quizá la culpa la tuve yo, con mi resignación y mi incapacidad para hacerle frente a la vergüenza y los nervios, o quizá la tuviste tú al dejarme en el último momento por una chica que antes de dejarte pensaba en otro cuando te besaba.
En ese instante de indecisión creaste una grieta entre nosotros dos que ninguno somos capaces de cerrar. Porque aquella noche ibas a ser mío. Aunque fuera sólo por unas horas, si ella no hubiera vuelto (quizá admitiendo su error o por el sentimiento de soledad) habría sido yo la que hubiera recibido tus murmullos en mi oído.
Entiendo perfectamente por qué volviste a sus brazos ya que es lo que hago yo siempre cada vez que tus dedos rozan mi brazo como si dijeran "ven".
Aquella noche nos dejamos tantas cosas sin hablar que, sumadas a una mentira que escuché y creí, ya no pude afrontar que nuestra relación iba a dejar de ser aquel magnetismo, no hay manera humana de escapar.
Tu insistencia por hablar vía tuentichat me desagradaba y yo te decía que estas cosas había que hablarlas en persona. Tú contestabas que sería extraño que nos quedáramos hablando tú y yo a solas. Y tu respuesta me ofendía, me ofendía muchísimo. Nuestros encuentros casuales tan bonitos y magnéticos, y los intencionados tan tensos y desagradables.
Ahora que yo estoy pensando en el chico de los cinturones maravillosos tú estás melancólico y apareces justo cuando estoy a solas con él (verídico, no son paranoias mías). No sé si te van mal las cosas con ella, o me echas de menos, o que cuando no estás con ella te sientes solo y no te gusta.
Si hubieramos aclarado las cosas en su momento no estaríamos así. Si hubiéramos quedado como amigos, o como nada, todo habría sido mucho mejor.
Ella no te odia, me dijiste cuando ibais a volver. Eso también me ofendió. ¿Por qué habría de odiarme? Yo me enamoré de ti antes que ella. Y no me enamoré de otro mientras te quería, y sabes; o deberías saber, que es imposible que ella, o alguien, te quiera como lo hice yo.
Nuestra pequeña y tensa relación ya no aguasta estos estirones. Aclárame qué quieres, si decirme adiós o quedarte conmigo. Quedarse y aguantar, marcharse y aguantar.
Vuelve y al menos inventa una despedida, finjamos que la tuvimos.


La última frase no es mía, es de la película ¡Olvídate de mí!, o Eternal sunshine of the spotless mind.
:)
si hay un final, al menos hay que exigir un final digno
:)
bonito blog
muá!
dejar las cosas a medias es lo peor del mundo mundial...te lo digo desde mi sabia botella...!jajaja
oye, al final Lori que?
IM-PRESIONANTE
La incertidumbre es lo peor del mundo
Pequeña marciana bonita...
Creo firmemente que exigir despedidas dignas debería ser un derecho constitucional.
Ajá.
Enamorarse y saber que quien te ama te busca cuando se siente, es doloroso. Poner un fin o seguir, se debe hacer siempre.
Saludos :)
¿Estás pensando en el chico de los cinturones maravillosos? No creo...
Sí, yo también creo en los necesarios finales o los necesarios re-principios.
Insiste, encuentra uno de ellos.
Sí, yo también creo en los necesarios finales o los necesarios re-principios.
Insiste, encuentra uno de ellos.
>.< dioss me encanto!
y tienes un blog muy bueno, asi que te sigo :D
Saludos!
Quédate con esto, con tus palabras, co tu desahogo... al menos, aunque sé que no es mucho, y que no suple el hecho de decírselo a él, puede ser también una especie de despedida... es fácil decirlo, pero si no merece la pena, mira hacia delante o correras el riesgro de convertirte en una estatua de sal, y el tiempo corre... persigue el sueño que te llevará hasta el chico del cinturón :) muchos besitos y ánimo!
Que jodidas son las despedidas y a la vez que necesarias.
Coge tu cohete espacial y mira mundo, prueba helados de distintos sabores, porque igual cuando elijas un sabor quien sabe, quizás y solo quizás te canses de ese sabor.
saluDOS
preciosa entrada! voy a seguir cotilleando, pero antes de despedirme quería invitarte a mi baúl, por si quieres compartir algún sueño con todos los amigos de Coquette.
te espero!
hasta pronto =)